Acerca de Frickalia

Con cuatro decenios de vida y evolución constante, los videojuegos ya reclaman el trono del entretenimiento.

Las cosas han cambiado mucho desde aquellas primeras criaturas geniales y adictivas como el Pac-Man de 1980, un conjunto de pixeles para arriba y para abajo con una música que después no te podías sacar de la cabeza.

Los videojuegos se han convertido en un medio de expresión artística.

Hoy, los videojuegos integran a la ciencia, el arte, la filosofía e incluso la religión en cada universo que crean. Se atreven con todo.

La simbiosis va reclamando actores según los necesita en su desarrollo, la música, la pintura, la narración. Todo esto, unido a los niveles de interactividad actuales, nos deja a los jugadores el papel de directores de orquesta, y ahí está una de sus claves para triunfar.

Hace mucho tiempo que los videojuegos se han convertido en arte.

La constante evolución de los videojuegos.

Chris Melissinos decía sobre la evolución de los videojuegos:

En unos pocos decenios se ha dado un salto equivalente a pasar del arte rupestre al impresionismo.

Y tienía razón.

Para los niños de hoy los juegos de los 90 son dinosaurios fósiles. Se les queda una cara indescifrable cuando se les enseña la cara del primer Super Mario que, aunque hoy nos parezca increíble, estaba hecha con siete pixeles (y si, en esos siete pixeles también está incluida la gorra).

Un mundo de posibilidades infinitas no solo en el entretenimiento sino también en el aprendizaje.

En un mundo cada vez más interconectado e inmediato, lo videojuegos se han convertido en un producto de masas al abarcar múltiples géneros, temáticas y complejidades.

Como toda creación, también tiene sus detractores y sus puntos oscuros, pero, las potencialidades positivas son infinitas.

Actualmente son la única expresión artística en la que los jugadores puedan

… ponerse en la piel del personaje principal y tomar decisiones que, a la larga, tendrán consecuencias,

según David Cage.

La música de los videojuegos merece su mención aparte.

Las posibilidades de los videojuegos en el plano educativo, y de aprendizaje en general, son enormes.

Ejemplo de esto es la dimensión que ha tomado el sonido en los videojuegos, que viene a reforzar la idea que mencionábamos antes de Chris Melissinos.

Al inicio se conformaba todo con unos pocos efectos de sonido que se iban combinando y repitiendo. Hoy en día, un videojuego puede contener más de 7000 efectos de sonido que van jugando con la historia según vamos tomando decisiones en cada partida. Esto, unido a que un juego actual puede pasar de 100 horas jugables y que no hay una partida igual a otra, hace que a la larga tengamos infinitas bandas sonoras.

Cada jugador se convierte en un director de orquesta.

El futuro de los videojuegos: la realidad aumentada.

El arte interactivo que nos presentan los videojuegos está en plena fase crecimiento, y siendo realistas le queda tirón, y mucho.

Lo que vimos con el fenómeno de Pokémon-Go es el inicio de una bestia que se llama realidad aumentada.

Es un paso más. Es un mundo virtual penetrando en el mundo real, que por el momento solo se ha pasado a saludar, pero viene en serio, y a quedarse.